viernes, 13 de noviembre de 2015

Súper amigos





Esa última vez,  lo había pensado muy bien. Sin dudas sería el mejor de los regalos. Mis amigos de la barra quedarían impresionados, sin aliento. Luego de procurarme papel, lápiz y un sobre, escribí la esquela con determinación. Fui breve, precisa y concreta,

“Querido Papá Noel, me porté muy bien este año y quiero que me traigas un traje de la mujer maravilla que dé fuerza de verdad. Gracias.”

Era mi quinta Navidad y aunque faltaban algunos meses para que iniciara primer grado, ya podía escribir solita. Era genial. Nadie sabía así, de mis deseos.
Mamá me acompañó al correo. El sobre lacrado con plasticola de color azul, lucía el destinatario con letras grandes y en tinta negra,

“Papá Noel - Polo Norte”

Javier tomó la carta y desde su ubicación detrás de la ventanilla, esbozó distintas sonrisas mientras colocaba los sellos y las estampillas correspondientes. Me entregó un recibo que daba cuenta del envío y también un sugus de menta.
Traté de contener mi entusiasmo por toda una semana hasta la nochebuena. Fue muy difícil. ¡Por fin me convertiría en una verdadera “súper amigo”! Podría usar el lazo para atrapar malhechores y las muñequeras antibalas para defenderme de sus malvados ataques. Sólo imaginarlo era fascinante. Durante las noches antes de caer rendida, planeaba cómo lucharía contra el mal, y durante el día - siempre después de la merienda -  entrenaba junto a los otros superhéroes de la liga.
El 25 de diciembre amaneció soleado y caluroso. El clima estaba ideal para estrenar el flamante traje. Como langostas devastadoras, hermanos y primos corrimos todos al mismo tiempo en busca de los paquetes que brillaban debajo del arbolito. Yo tomé el mío. Tanta felicidad no me cabía en el cuerpo.
Al tiempo que rasgaba el papel del envoltorio, descubrí que Papá Noel también me había remitido un escrito. Lo leí detenidamente,

“Querida Sam, sé que te portaste muy bien pero no pude conseguir el traje que me pediste. En su lugar te dejo el TEOTÍN, un juego de mesa que estoy seguro que entrenará de mejor forma tu inteligencia. Seguí siendo buena.”

No lo podía aceptar. Abrí la caja y saqué un tablero extraño y un conjunto de fichas rojas y amarillas. Según el instructivo, se debía jugar con una mecánica similar a la de las DAMAS. ¡Cuánto desconcierto! Hubiera admitido un traje que no diera fuerza de verdad  o que los poderes fueran por error, los de la mujer biónica en lugar de los de la mujer maravilla, pero eso que encontré no tenía nada que ver con mis ilusiones.
Absolutamente convencida de la injusticia cometida, me dispuse a llevar el caso hasta las últimas consecuencias. Miré alrededor y encontré a una amiga de la familia - de unos 12 años de edad - con mucha experiencia en navidades. Le conté lo ocurrido y cuando le pedí que me ayude a formular un reclamo, se explayó sin miramientos,

-   Papá Noel no existe. Son tus padres.

Quedé atónita, inmóvil, con la mirada clavada en sus ojos. Sin hacer pausa, la experta agregó inmediatamente,

-    El regalo lo compraron tus padres y la nota la escribieron ellos también.

Podría suponerse que con esas revelaciones había hecho trizas en un minuto todo mi mundo, pero no fue así. Aún le quedaba una estocada final y arremetió implacable,

-   Tampoco existen los trajes que dan fuerza de verdad. Por eso tus padres no lo pudieron comprar. Los superhéroes son de mentira. Nada de ellos es real.

Dicho eso, se alejó satisfecha.
Por un rato, nos quedamos solos el desengaño y yo. No obstante, mientras trataba de encontrar un lugar para esconder la confianza un tiempo, fui descubierta por “la liga de la justicia”. Perseguían a “Shakespeare”, el perrito de la vecina que escapaba hacia la calle en una actitud evidentemente perpetrada por “la legión del mal”. Inmediatamente, la imaginación y la fantasía me iluminaron el rostro y en un pestañeo volvimos a reunirnos todos - los buenos -  en “El Gran Salón de la Justicia”

-   ¡Poderes de los gemelos fantásticos, actívense!  

-   ¡En forma de halcón!

-   ¡En forma de cubeta de hielo!...




2 comentarios:

  1. Jajajaja... Es inevitable la risa pero, la narración me tuvo ansioso hasta el punto final. Genial!

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    1. http://www.juegosdemesa.com.ar/una-partida-al-juego-de-mesa-teotin/

      ¡Lo encontré! Este fue el sustituto del traje de la mujer maravilla. A mi viejo le encantaba y se pasaba horas jugando.

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