Por todo nada… por nada todo
en la búsqueda de amor desesperada
inconsciente, maltrecha en hilachas
alma inquieta, pendiente eternamente
suplicante de palabras, de miradas.
Por todo nada… por nada todo
hasta el último soplo expropiado
por saberse adorada y cuidada
en congojas sin consuelo redimido
recusando soledades del ayer y del ahora.
Por todo nada… por nada todo
vuelve la paz cuando se marcha la esperanza.

Muy bueno. Ahora, la pregunta: se puede vivir sin esperanzas?
ResponderEliminarSí, cuando simplemente se sobrevive. (¡¡Gracias por los comentarios!!)
Eliminar